Fin de año
En días como hay algunas personas comen uvas al dar las 12 campanadas (cada uva un deseo), otras se echan un vasito de agua sobre los hombros (la hermana de una amiga se echa una lavacara), otras salen con una maleta a dar la vuelta a la manzana, otras se ponen ropa interior amarilla (una amiga va a cambiar de color, porque hasta ahora no le ha servido de nada el calzoncito amarillo), muchas costumbres, cábalas y "nuevas tradiciones".
Yo no hago nada de eso, básicamente porque no creo que sirva para absolutamente nada. Por otro lado, el cambio de año nunca ha significado mucho para mí, sólo son quiebres que nos hemos inventado.
Pero últimamente estoy cambiando de opinión.
Un año, si bien es una agrupación de días inventada por el hombre (¿quién sabe el nombre del César que puso el calendario moderno, Gregorio?), es un período de tiempo que nos puede servir para medir nuestros avances. Debemos esforzarnos por ser cada día mejores, y eso no siempre es fácil. Si en el último año hemos sido la misma persona que en el año anterior, tenemos dos opciones:
1) hemos llegado al punto máximo de nuestra superación personal y en nuestra siguiente vida seremos un ser con alas y aureola, o nos convertiremos en un bicho miserable que deberá nuevamente dar la vuelta;
2) simplemente, ES QUE NO HEMOS MEJORADO nada.
Lamentablemente me debo ubicar en el segundo grupo. Nunca he hecho promesas de fin de año ni me he sentado a reflexionar cómo he sido en el año que termina. Esta vez será diferente. Y no lo será porque estaré meditando toda la tarde ni haciendo una listita en papel amarillo, sino porque hace como dos semanas decidí cambiar. Ser mejor en todo sentido, incluso en el laboral. Es por ello que me he alejado un poco del mundo cibernético, porque a veces descuidaba el trabajo por estar navegando. Pero creo que la idea tampoco es decirle chao al Internet, sino organizarme mejor para tener tiempo para todo, incluso para los buenos momentos que se pasa en este mundo virtual.
Y todas las noches pensaré acerca de cómo ha sido mi día y si efectivamente he mejorado algo. Creo que es un buen ejercicio que serviría para todos. ¿He sido amable con mi pareja? ¿He sido cariños@ con mis hij@s? ¿Les he dedicado suficiente tiempo? ¿He sido cuidadosa en mi trabajo?
Creo que cada persona armará sus preguntas de acuerdo a sus puntos débiles, pero es una buena manera de avanzar pasito a pasito.
El mundo fuera mejor si los políticos también se hicieran esas preguntas, pero estoy segura que Lucio se responderá que sí a todo, León pensará que él no tiene tiempo para pendejadas y Acdalá creo que juega al casino todas las noches y no tiene tiempo para pensar al llegar a su casa.
En todo caso, mejoremos nosotros.