Nunca escribo de cosas personales, pero mi ajetreada mañana de hoy amerita que le dedique unas cuántas líneas. Además, para recordar que no hay que dejar nada para mañana . . .
El caos empezó el sábado, cuando por pura pereza & falta de tiempo decidí no ir al comisariato (nadie se iba a morir) el fin de semana, sino el lunes.
El lunes, obviamente, NO pude ir al comi. En la tarde llegué a la casa a medio saludar a los niños para partir a mis clases de inglés, que terminaron 20h45, tiempo justo para ir a la casa a dejarle el carro a James para que se vaya a dar sus clases.
Al regreso (22h30), James intentó ir a un Market (de esos 24 x 7, 24 horas al día, 7 días a la semana), cerrado. Bueno, no importa, yo bien podía levantarme temprano y pasar comprando algo en la Mobil para el lunch los niños. Pero . . . tampoco había nada para el desayuno. No importa, yo me iba a levantar temprano y casi que iba a hacer el comisariato a las 6 de las mañana.
5h30, el despertador polífónico del celular me despierta, como todos los días, a la misma hora.
6h00, ready to go! El 24 x 7 seguía cerrado, el market de la Mobil estaba teóricamente abierto, pero habían atravesado un palo en las puertas, 15 minutos golpeando la puerta, convenciendo al despachador que le vaya a sacar al tipo que atendía, etc. Finalmente aparecieron unos peladitos que entraron y salieron a decir que el tipo estaba ocupado, que no iba a salir.
6h20, el Market de la Shell estaba abierto, no tan surtido como hubiera querido, pero no importaba. El dependiente no me atendió muy rápido porque estaba contándole a su pana por celular que la noche anterior, por cuarta vez en un mes, los habían asaltado.
Los niños algo desayunaron y yo me tomé mi leche chocolatada con un pan (que mi hermana/vecina muy amablemente me había dejado, al ver mi alacena vacía).
7h00, en el colegio.
La historia hubiera terminado ahí, pero resulta que mi hijo debía llevar todas las circulares recibidas desde el 4 de Abril a la fecha, en una carpeta. ¿Se me ocurrió en algún momento guardar todas las circulares? Para nada, adicionalmente, tenía que llevar un ábaco y otro libro, que yo ya había pagado pero no había retirado aún.
No me quedaba más que pedir amablemente a la recepcionista que me facilite las circulares para sacarles copia. Me las cedió gentilmente, pero tenía que esperar a que llegue el fotocopiador. A las 7h30 me enteré que él llegaba a las 8h00, así que salí soplada para una empresa a la que le he hecho un sistema para instalarles una nueva versión (aproveché y me sacaron las copias que necesitaba).
8h30, nuevamente en el colegio. Compré el ábaco y retiré el libro. Ahora sólo quedaba entregarle las cosas a mi hijo. Empezaron nuevamente los problemas.
8h50:
- Señor portero, quiero entregar esto a mi hijo.
- No puede, tiene que esperar el recreo, sólo son 5 minutos.
8h55:
- Señor portero, quiero entregar esto a mi hijo.
- Bueno, pero pídale un “pase” a la recepcionista.
- Señorita recepcionista, ¿me puede dar un pase?
- No, está prohibido que los padres ingresen a entregar algo a los niños.
- Señor portero, necesito entregar esto a mi hijo.
- Déjeme consultar.
Llamó por radio a Aguila 10, quien el recordó que la disposición es que los padres no pueden entrar.
Por pura suerte, mi hijo pasó inocentemente junto a la puerta.
- Hijooooooo, aquí están tus cosas.
Me agradeció emocionado y me mandó un beso volado (maravilloso, todavía no está en la edad en que les avergüenzan las demostraciones de cariño de los padres).
9h00: tarea cumplida. Tenía 3 horas y media en pie, y mi día recién comenzaba.
Llamar a la oficina para decir que iba a llegar tarde . . .