El chisme
Ayer lo hice de nuevo, fue sin darme cuenta, me dejé llevar. Todo empezó inocentemente, llegué a la peluquería, me lavaron el pelo y cogí la típica revista de peluquería, para entretenerme. Juro que no me percaté mientras lo leía: me enteré de que el príncipe William anda en moto roja con casco rojo por las calles de Londres, que la madre de Jennifer Lopez adoraba a Ben Affleck porque le fascina apostar en los casinos como a ella, y que ahora no anda tan apapachada con Marc Anthony porque él es más bien frívolo en ese sentido (la que no anda apapachada en la mamá, no Jennifer). (Esa no se la sabían, ¿no?, chisme calientito). Supe también que Letizia se está llevando de maravillas con su suegra, con la que comparte los mismos gustos literarios y artísticos, y me enteré de que Daisy Fuentes es una empresaria exitosa.
Una vez que salí de la peluquería, me día cuenta, ¡miércoles! ¡Otra vez leyendo de la vida de gente que no me importa!!! ¿Por qué cuernos leemos la vida de zutanito con meganita?? Lo peor es que realmente nos interesa, porque si no nos interesara no leyéramos.
¿Por qué nos agrada el chisme? Entiendo que si nos cuentan algo de una persona conocida, pasa. Nos sirve para conocer mejor e incluso comprender a esa persona (sus actitudes, experiencias), y en general si nos cuentan casos & cosas de personas de nuestro medio. ¿Pero saber del novio n de Estefanía de Mónaco?
Y no estamos hablando de chismes comunes y corrientes, no, no. Una foto de Britney Spears cargando las fundas de la comida o una foto borrosa tomada a kilómetros de distancia (con una cámara con un poderoso megazoom) de Melanie Griffith metiéndose el dedo a la nariz cuesta cientos de miles de dólares.
Y visto desde el otro punto de vista: ¿no puede un tipo (guapísimo, con millone$ de dólare$ en sus bolsillos y con algunos óscares en su closet) tener vida privada? ¿Por qué tiene que soportar paparazzis tomándole fotos? ¿Por qué no puede salir a cenar con su esposa & novia & otras cosas sin que un tipo se crea con DERECHO a fotografiarlo?
Y nosotros alimentamos ese morbo al comprar las revistas e interesarnos por la vida PRIVADA de otras personas. ¿Qué me importa si Jenifer Lopez habla pasando un día con Ben Affleck? Tampoco me importa el gusto rococó que tiene la casa de Carolina Herrera . . . pero entonces, ¿por qué lo sé?